Pescadores indonesios rescatan a refugiados rohingya

La comunidad local de navegación marítima ofrece una cálida acogida a los refugiados que huyen.

Khusida (centro) y Rumana (derecha) son dos de los 79 refugiados rohingya que llegaron a Bireuen, Aceh. Salieron de Myanmar a principios de abril para encontrar la paz fuera del país.   © ACNUR / Ardi Sofinar

BIREUEN, Indonesia - Durante varios días del mes pasado, los pescadores locales de Aceh, Indonesia, lanzaron al mar ofrendas de arroz y huesos de búfalo de agua, parte de su ritual anual llamado khanduri laot, durante el cual recitan oraciones agradeciendo a Dios la abundancia del océano y pidiendo seguridad frente a los peligros.

Semanas antes, los mismos pescadores habían sido protectores del mar.

En incidentes separados en abril, los pescadores de Aceh dirigieron dos barcos que transportaban a 84 refugiados rohingya a las costas de Indonesia, donde se les permitió desembarcar, de conformidad con la ley del mar y el emblemático Reglamento Presidencial de Indonesia sobre el tratamiento de refugiados extranjeros.

Los retrasos en el desembarco de varios miles de refugiados y migrantes provocaron docenas de muertes en el mar.

Fueron uno de los primeros movimientos marítimos confirmados de refugiados rohingya a través del mar de Andamán desde mayo de 2015, cuando las interceptaciones y demoras en el desembarco de varios miles de refugiados y migrantes provocaron docenas de muertes en el mar.

La regulación presidencial de 2016 de Indonesia ha ayudado a mitigar ese riesgo, como lo demuestran las vidas salvadas por el apoyo del Gobierno indonesio al rescate, desembarco y recepción de estos dos grupos recientes.

"Para evitar la pérdida de vidas", dijo James Lynch, Representante Regional del ACNUR y Coordinador Regional para Asia Sudoriental, "el ACNUR hace un llamamiento a todos los gobiernos de la región para que cumplan sus obligaciones marítimas y el espíritu de la Declaración de Bali de 2016 rescatando refugiados, desembarcando en los lugares de seguridad más cercanos, y absteniéndose de intercepciones de riesgo en el mar que no tienen la intención de salvar vidas”.

Kushida *, de 57 años, se encontraba entre los 79 refugiados rohingya que pisaron tierra firme en Aceh el 20 de abril, semanas después de huir en un bote abierto desde su casa en Sittwe, la capital del estado Rakhine de Myanmar, donde más de 120.000 rohingya son desplazados internos. Negada la ciudadanía y los derechos básicos en Myanmar, 700.000 Rohingya adicionales han huido a Bangladesh desde agosto del año pasado, cuando la violencia consumió el estado de Rakhine.

Descansando en alojamientos provisionales provistos por las autoridades locales en Bireuen, una ciudad en la costa norte de Aceh, Kushida observa atentamente a Ruda, su nieta de 11 años. La madre de la niña, la única hija superviviente de Kushida, quería que Kushida se llevara a Rumana a Malasia, donde el hermano mayor de Rumana había buscado refugio. Kushida estuvo de acuerdo; en su mente, el viaje en barco, incluso con todos sus riesgos, era la única oportunidad para proteger a Rumana de más violencia y persecución. Kushida ya había perdido a cinco de sus hijos por la violencia intercomunitaria que estalló por primera vez en Sittwe en 2012.

"La gente de Aceh me ha recordado que Dios cuidará de mis hijos inocentes".

Poco después de que Kushida y los otros refugiados en su barco desembarcarab, los llevaron a un centro de capacitación cercano, donde fueron recibidos por la comunidad local y el gobierno. ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ha registrado a Kushida, Rumana y los otros 77 refugiados rohingya con quienes viajaron, así como a cinco refugiados en un barco separado que fueron rescatados por pescadores indonesios el 6 de abril, pero solo después de 10 personas en su buque había muerto o desaparecido en el mar.

ACNUR está trabajando actualmente con los órganos del gobierno local, la Sociedad Nacional de la Cruz Roja - Palang Merah Indonesia - y una serie de otros socios para proporcionar ayuda a los refugiados en Aceh y restablecer sus vínculos con familiares en otros países. ACNUR también aboga por que el Gobierno de Myanmar tome medidas para abordar las causas que obligan a los refugiados rohingya a embarcarse en viajes tan peligrosos.

Mientras tanto, los locales de Acehnese en Bireuen han acogido a los refugiados con donaciones de comida, ropa y medicamentos, tal como lo hicieron cuando casi 1.000 refugiados rohingya llegaron a Aceh en mayo de 2015.

"La gente en Aceh me ha recordado que Dios se encargará de mis hijos inocentes", dijo Kushida, respirando profundamente. "Mis nietos son mi única esperanza ahora".

 

* Los nombres han sido cambiados por razones de protección.

Gracias a la Voluntario En Línea Eduardo Corral Pugnaire por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.