Uganda muestra cómo la inclusión de las personas refugiadas puede contribuir al desarrollo de toda la sociedad

En una visita al campamento de refugiados de Bidibidi, el Alto Comisionado Filippo Grandi describió los proyectos en los que participan el gobierno, las personas refugiadas, las organizaciones de ayuda y la comunidad local como "elementos de cambio".

Agnes Batio de 32 años, una refugiada sursudanesa muestra a Filippo Grandi la construcción del proyecto que dirige en el campamento de personas refugiadas de Bidibidi en Uganda.
© ACNUR/Esther Ruth Mbabazi

Cuando Agnes Batio huyó de los enfrentamientos en Nimule, Sudán del Sur, hace cuatro años con sus dos hijos, salvó a su familia pero perdió todo lo demás: su casa, sus ingresos y su esperanza.


Al empezar su una nueva vida en Uganda, en el campamento de refugiados Bidibidi, Agnes de 32 años, buscó asesoría para que la ayudaran a adaptarse. Pero el diciembre pasado, cuando ella se enteró de un trabajo de construcción que le permitiría construir alojamientos para las personas que trabajan en el campamento, se sintió nuevamente viva.

Fue una oportunidad para realizar un sueño que tuvo en casa, después de conocer a una mujer que trabajaba en el sector de la construcción.

“Sabía que necesitaba ser como ella”, dijo Agnes, quien ahora dirige un equipo de 30 personas refugiadas y 20 ugandesas trabajando en un proyecto que es financiado y administrado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. La mitad de las personas refugiadas en el equipo son mujeres.

Cuando los socios humanitarios y de desarrollo colaboran con el gobierno, los proyectos como aquel en que trabaja Agnes pueden ser “elementos de cambios” para las áreas rurales, señaló el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi durante su visita de esta semana al campamento de Bidibidi y al cercano pueblo de Yumbe, en el norte de Uganda.

Mientras recorría la zona en auto, Grandi vio cientos de postes y cables eléctricos, parte de un proyecto dirigido por la Agencia Rural de Electricidad de Uganda, para conectar al campamento de Bidibidi a la red nacional. Cuando la red eléctrica de Bidibidi funcione, ACNUR ayudará a conectar el último tramo de la red a escuelas, hospitales y mercados.

“Lo que presencié en Yumbe es extraordinario”, expresó Grandi, añadiendo que Uganda representa los ideales establecidos en el Pacto Mundial sobre los Refugiados, que insta a los gobiernos, al sector privado y a las organizaciones internacionales a unirse para mejorar la vida de las personas que han sido forzadas a huir de sus hogares y disminuir la carga sobre los países que les brindan protección.

“La realización de Uganda de la visión de responsabilidad compartida y una respuesta integral a la crisis de personas refugiadas, me da una nueva confianza”, señaló Grandi.

Agnes dice que trabajar en la construcción le ha dado nuevos conocimientos y mejores ingresos para mantener a su familia.

Agnes dice que trabajar en la construcción le ha dado nuevos conocimientos y mejores ingresos para mantener a su familia.  © ACNUR/Esther Ruth Mbabazi

Uganda acoge el mayor número de personas refugiadas en África, más de 1,45 millones, la mayoría de Sudán del Sur pero también de la República Democrática del Congo y Burundi. Tan solo el campamento de Bidibidi alberga a 235.000 personas.

El país tiene una de las políticas en materia de refugiados más progresistas del mundo, permitiendo que las personas refugiadas usen la tierra para vivienda y agricultura, trabajen y se trasladan libremente por el país.

“Uganda está orgulloso de liderar una narrativa positiva acerca de las personas refugiadas y demostrar no solo nuestra humanidad, sino que las personas refugiadas y las comunidades locales pueden prosperar juntas”, dijo Namuyangu, quien acompañó al Alto Comisionado en su visita a Bidibidi.

“Sé que las mujeres tienen el poder de hacer todo”.

El Ministro y el Alto Comisionado destacan la necesidad de apoyo internacional constante. Grandi llama a la comunidad internacional a “mantenerse comprometida en el más alto nivel” para asegurar que Uganda reciba los recursos necesarios para acelerar la transición a servicios gubernamentales locales sostenibles.

Para Agnes, la oportunidad de trabajar no solo le ha devuelto su esperanza, sino que le ha dado habilidades valiosas. Su equipo construye casas para quienes trabajan en la Oficina del Primer Ministro, muchos de los cuales viven en tiendas de campaña desgastadas proporcionadas por ACNUR hace dos años. Próximamente, Agnes y muchas personas de su equipo construirán una fábrica de jabón.

“Sé que las mujeres tienen el poder de hacer todo”, dijo Agnes.