El microcrédito permite la expansión de las empresas de refugiados durante la pandemia de COVID-19 en Brasil

Acuerdo firmado entre ACNUR y Crédito Solidario BPCS promueve el acceso al microcrédito para que refugiados emprendedores puedan expandir sus negocios en São Paulo.

El empresario venezolano Víctor Sifontes llegó a Brasil con su familia y se convirtió en socio de un snack bar en la región central de São Paulo.   © Foto: archivo personal

Reiniciar la vida en un nuevo país requiere un nuevo aprendizaje y la capacidad de convertir los desafíos en oportunidades. Esta fue la visión que Víctor Sifontes, venezolano de 38 años, comenzó a adoptar en su vida, ya que se vio obligado a dejar su país de origen con su familia debido a las dificultades económicas y políticas que afectaron directamente su vida.

Víctor llegó a Brasil en abril de 2019 con su esposa embarazada y una hija pequeña. En Venezuela, trabajaba en la petrolera estatal, como perforador petrolero. Con dificultad para recibir un salario y mantener a su familia, decidió ir a Brasil para garantizar una perspectiva de vida que ya no era posible en su país.

“Tuve que irme de Venezuela porque lo que recibía por mi trabajo ya no era suficiente para comprar lo mínimo para mantener a mi familia. Es una situación muy difícil y cada día se agrava más. Elegí venir a São Paulo precisamente por las oportunidades laborales que existen aquí, un entorno empresarial favorable para quienes quieren comenzar de nuevo”, dice Víctor.

Al llegar a São Paulo, Víctor buscó distintas oportunidades y pronto comenzó a trabajar en restaurantes, asumiendo funciones administrativas. Con planificación y prudencia, habiendo adquirido ya el conocimiento de “cómo funcionan las cosas aquí”, decidió abrir su propio negocio con un socio boliviano, el snack bar Sabor Cambita, ubicado en Brás, São Paulo, donde vende almuerzos, snacks, bebidas y dulces.

Después de montar su negocio, el siguiente paso requirió una ayuda adicional importante: tener acceso al microcrédito para invertir en la compra de bienes para ampliar el menú de la cafetería, buscando llegar a más público y aumentar los ingresos generados.

“Me enteré de la alianza entre ACNUR y Crédito Solidário para préstamos a refugiados por cuenta de un amigo venezolano que, buscando información en Internet, llegó a este tema y pronto se interesó. Con este apoyo, nuestro negocio puede prosperar aún más”, dice el empresario.

El microcrédito es la concesión de pequeños préstamos a microempresarios formales e informales, normalmente sin acceso al sistema financiero tradicional. Como una forma de impulsar el negocio de los emprendedores refugiados, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y Crédito Solidário firmaron un convenio que apunta a esfuerzos conjuntos para acceder al microcrédito para las personas solicitantes de asilo, refugiados reconocidos y migrantes en Brasil.

“El acceso a los servicios financieros, especialmente al microcrédito en el difícil momento de inestabilidad económica mundial debido a la pandemia, es un mecanismo importante para apoyar el comercio, considerando que la mayoría de los refugiados y solicitantes de asilo aún no pueden acceso a préstamos bancarios y desean de emprender en Brasil”, dice José Egas, Representante de ACNUR en Brasil.

Ante esta realidad, en junio de 2019, ACNUR y la Corporación Financiera Internacional, una organización del Grupo del Banco Mundial, llevaron a cabo un taller de inclusión financiera en São Paulo destinado a facilitar el acceso al microcrédito a los refugiados que viven en Brasil. El Crédito Solidario del BPCS, organización que ofrece servicios de microfinanzas a emprendedores, fue una de las organizaciones que participó en este encuentro. A principios de 2020, el BPCS lanzó su primera línea de crédito para refugiados y migrantes.

Si bien el servicio a refugiados representa una nueva cartera de clientes de Crédito Solidário, el perfil de los emprendedores refugiados es muy cercano al de los brasileños, tanto por las demandas como por las proyecciones de sus negocios en el corto, mediano y largo plazo, según explica Fábio Maschio Rodrigues, director ejecutivo del BPCS.

“Las personas refugiadas son profesionales calificados que se encuentran en un momento de dificultad para generar ingresos, ya que todavía están experimentando un nuevo mercado y adaptándose también a las prácticas y el idioma locales. Es nuestro papel garantizar el acceso a los recursos y una atención especial para expandir el negocio de los emprendedores refugiados”, dice Fábio.

La oferta de una línea de crédito específica para refugiados y migrantes por parte de Crédito Solidário está financiada por Kiva, una plataforma de microcrédito solidario internacional. Esta línea de inversiones tiene un costo reducido, que se traspasa a refugiados y migrantes, ampliando así el alcance del crédito a esta población. Además de la línea de crédito diferenciada, el BPCS creó un canal de atención específico para personas de otras nacionalidades, proyecto piloto que ya se ha mostrado positivo por los retornos presentados.

Resultados preliminares del programa piloto de microcrédito

Al tratarse de un público específico y nuevo tratado por Crédito Solidário, la organización desarrolló un proyecto piloto desde mayo de 2020 y hasta agosto de 2020, el BPCS aprobó el otorgamiento de microcréditos a emprendedores refugiados y migrantes residentes en São Paulo.

En cuanto al perfil de la población atendida, los venezolanos fueron la principal nacionalidad de los beneficiarios. Aproximadamente el 73% de los emprendedores atendidos son hombres y en el grupo de edad hay una mayor representación de adultos entre 41 a 50 años (55%) y entre 31 y 40 años (36%). En cuanto al área de negocios, la mayoría de los emprendedores trabajan en el área comercial (82%), seguida del área de servicios (18%). En cuanto a los ingresos, el 36% tenía un ingreso per cápita de hasta medio salario mínimo; 18% entre medio salario mínimo y un salario mínimo per cápita; 27% de uno a tres salarios mínimos per cápita; y el 18% de tres a cinco salarios mínimos per cápita.

Los datos sobre la formación de los profesionales muestran que el 55% de los beneficiarios tiene educación secundaria completa y el 18% tiene educación superior completa. En cuanto a sus propios negocios en Brasil, el 18% de los proyectos tenían menos de 6 meses; 18% entre seis y 12 meses; 9% entre 12 y 24 meses; 36% entre dos y cinco años; y 18% cinco años de actividad.

Una encuesta realizada por la Cátedra Sérgio Vieira de Mello, a solicitud de ACNUR, sobre el perfil socioeconómico de los refugiados en Brasil (2019), mostró que esta población tiene un alto capital lingüístico y antecedentes educativos por encima de la media brasileña: el 34% de los encuestados completó su educación superior (muchos con posgrados) y el 79% está interesado en emprender en el país. Otra encuesta de ACNUR, sobre el perfil del emprendimiento de refugiados y migrantes venezolanos en Brasil (2020), revela que las facilidades y oportunidades para la obtención de préstamos y capacitación para el emprendimiento fueron enumeradas como los principales factores que podrían impulsar su negocio. Ambos aspectos están cubiertos por el acuerdo vigente entre ACNUR y Crédito Solidário del BPCS.

Sobre ACNUR

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) es una organización humanitaria global dedicada a salvar vidas, proteger los derechos y garantizar un futuro digno para los refugiados, desplazados internos y apátridas, víctimas de violaciones de derechos humanos. Presente en más de 135 países con alrededor de 17.000 empleados, ACNUR trabaja en conjunto con los sectores público y privado para garantizar la asistencia de emergencia, mejorar las políticas públicas y cooperar con organizaciones socias que también trabajan con la causa.

Sobre el BPCS

El Banco do Povo Crédito Solidário (BPCS) inició sus actividades en mayo de 1998, ante una grave crisis laboral. Desde entonces, el BPCS se ha convertido en una Organización de la Sociedad Civil de Interés Público, y ofrece servicios de microfinanzas a empresarios de bajos ingresos, incluidos refugiados y migrantes, fortaleciendo sus actividades económicas y contribuyen do al desarrollo local y sostenible.