La paz en Yemen es más necesaria que nunca tras cinco años de conflicto y sufrimiento

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Taher, un yemení de 40 años desplazado por el conflicto, sostiene en brazos a su hijo menor Mustafa, de 2 años, delante de su refugio en el espacio de acogida para desplazados internos en el campamento de Marib.

Taher, un yemení de 40 años desplazado por el conflicto, sostiene en brazos a su hijo menor Mustafa, de 2 años, delante de su refugio en el espacio de acogida para desplazados internos en el campamento de Marib.  © ACNUR / Marie-Joëlle Jean-Charles

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha advertido hoy que el prolongado conflicto en Yemen ha seguido provocando el desplazamiento de miles de personas de sus hogares en las últimas semanas, y que esta dilatada situación de desplazamiento está agravando las dificultades y los riesgos que afrontan las familias yemeníes.

El recrudecimiento desde enero de los enfrentamientos en las gobernaciones de Yawf, Marib y Saná, en el norte de Yemen, ha desplazado a más de 40.000 personas hasta la ciudad de Marib y sus alrededores, al este de la capital, Saná, según datos de OIM.  

Muchas de las personas que han huido, incluidas mujeres, niñas y niños, han explicado a ACNUR que no tuvieron más alternativa que escapar a pie y caminar durante días a través del desierto sin comida ni agua.

Los recién llegados forman parte de las 750.000 personas desplazadas que han encontrado refugio en la gobernación de Marib.

Tras años de conflicto, las comunidades desplazadas y las de acogida tienen dificultades para sobrevivir.

Con la llegada continua de nuevos desplazados a la ciudad de Marib y sus alrededores en busca de un lugar seguro, las necesidades humanitarias siguen creciendo con rapidez y los servicios básicos y la asistencia se encuentran desbordados.  

Para los servicios públicos, como hospitales y escuelas, resulta complicado hacer frente al aumento de la población.

En Marib, muchas de las personas desplazadas se alojan en campamentos improvisados en condiciones de hacinamiento, compartiendo una tienda entre varias familias. Otras personas han encontrado cobijo en edificios en construcción.

Las personas tienen dificultades a la hora de acceder al agua potable y a unas instalaciones de saneamiento adecuadas. Una de las familias explicó a ACNUR que comparten una letrina con tras 60 familias.  

ACNUR está preocupado por el elevado riesgo en el que se encontrarían las comunidades desplazadas y las de acogida en el caso de que se produjera un brote de COVID19, dadas las condiciones tan precarias y las terribles condiciones sanitarias y de vida en las que se encuentran.

A pesar de los enormes esfuerzos realizados por los socios humanitarios en el terreno, debido a la magnitud de la crisis los alimentos también resultan una necesidad crítica para las familias desplazadas. Algunas madres han contado que están considerando la opción de mandar a sus hijos e hijas a trabajar o a pedir limosna en las calles para poder alimentar a sus familias.

Muchas de las personas desplazadas internas huyeron de sus hogares sin llevarse consigo ninguna pertenencia ni documentos de identidad, como los certificados de nacimiento de sus hijos. Ahora, sin esta documentación legal, muchos de ellos no pueden inscribir a los pequeños en los colegios ni acceder a servicios básicos como la atención sanitaria, mientras que otros han quedado en una situación de vulnerabilidad y en riesgo de ser desalojados a la fuerza de sus hogares.

ACNUR esta aunando esfuerzos con la OIM y otras agencias hermanas de la ONU y socios humanitarios, para distribuir asistencia vital a los desplazados.

Hasta la fecha, ACNUR ha llegado, a través de sus socios, a más de 5.000 familias desplazadas en Marib distribuyendo materiales de ayuda como tiendas de campaña, mantas, colchones y utensilios de cocina. Se espera distribuir más material humanitario en los próximos días.  

ACNUR también tiene previsto incrementar la asistencia en materia de protección, incluyendo asesoría y orientación legal, y ayudará a quienes no cuenten con documentación, además de ofrecer apoyo psicosocial para las personas desplazadas y afectadas por el conflicto.

Mientras se implementan los planes nacionales ante el COVID19, que incluirán a los yemeníes desplazados y refugiados, ACNUR y sus socios continúan reforzando sus actividades para la prevención y preparación.

ACNUR y sus socios locales están involucrando a las comunidades de refugiados y desplazados internos para que conozcan los riesgos que existen y las formas de protegerse de manera más efectiva. ACNUR también está distribuyendo kits de higiene y ofreciendo más asistencia en efectivo para que refugiados y desplazados puedan comprar alimentos y otros artículos esenciales para responder a sus necesidades más críticas.

Todo esto se encuentra supeditado a la situación de seguridad y si esta permite un acceso seguro y sin obstáculos para que los socios humanitarios lleguen hasta la población yemení que lo necesita.

En otros lugares del país, como en Adén, ACNUR y sus socios están llevando a cabo con rapidez una evaluación humanitaria de la situación de personas desplazadas internas afectadas por las lluvias torrenciales e inundaciones que se han producido esta semana.

Los informes preliminares indican que cerca de 3.000 yemeníes desplazados se han visto gravemente afectados, y que algunos de sus alojamientos y pertenencias, como colchones, raciones de alimentos y efectos personales han sufrido daños. Dos mujeres y un bebé de tres meses también resultaron heridos y han sido derivados a un hospital. ACNUR sigue trabajando con sus socios para movilizar ayuda humanitaria adicional.

Tras cinco años de conflicto, la crisis humanitaria en Yemen sigue siendo la mayor del mundo, con más de 24 millones de personas que necesitan asistencia y más de 3,6 millones de personas desarraigadas de sus hogares.

ACNUR reitera que solo una resolución pacífica del conflicto podrá frenar el sufrimiento y el aumento de las necesidades humanitarias.

 

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