Refugiados afganos comparten sus esperanzas y temores con los responsables de ACNUR y OCHA

En una visita realizada a Pakistán, Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, y Mark Lowcock, Director de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, piden que se incrementen las inversiones en las zonas que acogen a refugiados y subrayan la necesidad de una mayor estabilidad en Afganistán.

Shazia Razi (segunda por la izquierda) y Abdul Razi (a la derecha) sentados con sus cuatro hijos en el centro de repatriación voluntaria del ACNUR en Peshawar (Pakistán). Están gestionando los trámites para regresar al Afganistán después de vivir durante años en el exilio.   © ACNUR/Andrew McConnell

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, ha concluido una visita a Pakistán con el Coordinador del Socorro de Emergencia, Mark Lowcock, para llamar la atención sobre la situación de los refugiados afganos, reconocer la generosidad del Gobierno paquistaní y explorar posibles soluciones que pudieran ayudar a millones de refugiados afganos a regresar a su país. El Pakistán acoge a 1,4 millones de refugiados afganos, un 74% de los cuales pertenece a la segunda o la tercera generación, lo que significa que han nacido en el Pakistán o son los hijos de los refugiados nacidos en este país.

En una reunión con el Primer Ministro, Imran Khan, los Sres. Grandi y Lowcock expresaron su gratitud al pueblo y al Gobierno del Pakistán por su generosa acogida a una de las poblaciones de refugiados más grandes del mundo durante casi 40 años. Imran Khan, reafirmó, a su vez, el compromiso de su Gobierno de garantizar que la repatriación de los refugiados siga siendo voluntaria.

El Sr. Grandi explicó que Pakistán ha acogido a millones de refugiados afganos durante casi 40 años, en lo que ha sido una de las situaciones de refugiados más prolongadas de todo el mundo, y señaló que la cuestión de la seguridad al regresar al país es la principal preocupación de la mayoría de los refugiados y es lo que impide el retorno voluntario. Tanto él como el Sr. Lowcock iniciaron su misión conjunta en Afganistán y pudieron transmitir a los refugiados su impresión de que las nuevas políticas del Gobierno de este país, si llegan a aplicarse, mejorarían la infraestructura, atraerían la inversión y la asistencia al desarrollo y asignarían tierras a los refugiados que regresen.

Mientras tanto, Filippo Grandi y Mark Lowcock destacaron la necesidad de que la comunidad internacional preste mayor asistencia a las zonas inestables y a las comunidades que acogen a un gran número de refugiados en Pakistán. “Ahora existe una gran oportunidad de ayudar a las personas de los distritos tribales a mejorar sus vidas”, dijo el Sr. Lowcock. “La comunidad internacional debe hacer cuanto esté a su alcance para prestar apoyo al Gobierno para lograrlo”.

El Sr. Grandi dedicó tiempo a escuchar las preocupaciones de los refugiados en Islamabad y también en el centro de repatriación voluntaria del ACNUR en Peshawar, donde se reunió con los refugiados que habían tomado la difícil decisión de regresar a su país. El centro les ayuda a preparar el retorno y les presta asistencia para darse baja de la lista de refugiados y obtener los documentos necesarios para la repatriación y para recibir una subvención en efectivo por un importe de 200 dólares para transporte, alojamiento y alimentación cuando lleguen a Afganistán.

En lo que va de año, ACNUR ha facilitado la repatriación voluntaria de casi 10.000 refugiados afganos, entre ellos varias familias que han vivido en el Pakistán cerca de 40 años. Debido al deterioro de la situación de la seguridad en el Afganistán, este año se ha reducido el número de refugiados que han optado por regresar a su país y este número sigue siendo relativamente bajo con respecto a la población total de refugiados que permanece en el Pakistán, que asciende a 1,4 millones.

Mulan Birdi, fotografiado en un centro de repatriación voluntaria del ACNUR en Peshawar (Pakistán). Mulan huyó de Afganistán cuando la Unión Soviética invadió el país en 1979. Dice que ahora sus ojos y su cuerpo están enfermos y que desea regresar a su país.   © ACNUR/Andrew McConnell

Mulan Birdi contó al Alto Comisionado que había huido del Afganistán cuando la Unión Soviética invadió el país en 1979. “Ahora mis ojos y mi cuerpo están enfermos y deseo regresar a Afganistán”, explicó. Los miembros de su familia ya han regresado y él está preparándose para retornar a la provincia afgana de Faryab con su hijo, que espera encontrar trabajo allí como jornalero. Mulan confía en la reconstrucción del Afganistán y espera que este país tenga paz, seguridad y un futuro mejor.

Abdul y Shazia Razi han decidido regresar a Afganistán con sus cuatro hijas, todas ellas nacidas en el Pakistán. “Estoy muy contento de regresar a Afganistán porque es nuestro país”, explica Abdul. “Mis hijas ya tienen plaza en la escuela. Como yo no he ido a la escuela sé muy bien lo importante que es la educación y quiero que mis hijas reciban una educación adecuada”.

Khan Muhammad, otro afgano de 85 años, también está haciendo planes para regresar a su país tras haber vivido muchos años en Pakistán. Khan dice que desea vivir con sus parientes en Afganistán y cree que ellos tendrán los recursos básicos necesarios para sobrevivir. Su hijo, Sorkhord Muhammad, señala que fue una decisión difícil: “No es fácil volver a casa. Vamos a añorar Pakistán. Hemos nacido en este país”.

Abdul Maroof explicó al Alto Comisionado que él y su esposa habían vivido en Pakistán durante 34 años y que todas sus hijas habían nacido en este país. “Me marché de Afganistán cuando tenía 10 años huyendo de la guerra. Ahora Afganistán está más tranquilo. Nos da pena abandonar Pakistán pero también estamos contentos de regresar. Allí tendremos que hacer frente a los problemas pero es el precio que estamos dispuestos a pagar por volver a nuestro país”.

En una conferencia de prensa conjunta celebrada en el centro de repatriación voluntaria, Filippo Grandi subrayó que los retornos a Afganistán deben ser voluntarios. “Pakistán nunca ha obligado a nadie a regresar y yo les estoy agradecido por ello. Pero tenemos que crear unas condiciones adecuadas para el regreso”, añadió. El Sr. Grandi hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que proporcione más recursos y, sobre todo, pidió que se preste una mayor atención en el ámbito político para ayudar a los afganos a restablecer la paz en su país.

“Porque se lo debemos a los jóvenes afganos, tenemos que ayudarles a regresar y a reconstruir el Afganistán y convertirlo en un país pacífico y próspero. Tenemos que poner fin a la violencia. Esperaremos hasta que haya una situación más estable y luego tendremos que invertir en el país”, dijo Filippo Grandi y reiteró que la solución consiste en mejorar la seguridad en el Afganistán. “He hablado aquí con refugiados jóvenes y muchos de ellos desean regresar pero tienen miedo. Saben que la guerra trae consigo la pobreza y la falta de puestos de trabajo y de competencias profesionales”.

“Tenemos que dar a conocer al mundo estas historias y recordar que existe una oportunidad de avanzar y encontrar soluciones”, dijo Mark Lowcock. “No debemos limitarnos a abordar los síntomas. Si tenemos solo un poco de paciencia lograremos progresar”.

Los Sres. Grandi y Lowcock estuvieron acompañados en su visita al centro por la actriz paquistaní Mahira Khan, defensora de la labor del ACNUR y de los refugiados afganos en Pakistán. “He aprendido mucho, he escuchado historias desgarradoras llenas de esperanza y valentía”, señaló la Sra. Khan, que está decidida a promover las necesidades de los jóvenes. “Es para mí un honor colaborar con ACNUR para que se conozca la situación de los refugiados afganos en Pakistán, de los cuales más de la mitad son niños”.

Los jóvenes constituyen las dos terceras partes de la población de refugiados afganos en Pakistán, y Filippo Grandi subrayó la importancia de empoderar a los jóvenes refugiados proporcionándoles educación y formación profesional para que puedan contribuir a las comunidades que les acogen mientras permanezcan en Pakistán y también para que ayuden a reconstruir su país cuando algún día puedan regresar a Afganistán.

Filippo Grandi visitó el Construction Technology Training Institute en Islamabad, en el que ACNUR ha matriculado a 40 estudiantes, 15 de ellos refugiados. Esta iniciativa novedosa incluye un curso de formación profesional y técnica en los sectores de automovilismo y de maquinaria pesada. Durante la ceremonia de graduación de los estudiantes, el Sr. Grandi dijo que proyectos como éste tendrán un impacto real y permitirán a los jóvenes paquistanís y afganos desempeñar un papel positivo en el futuro de sus respectivos países.

Una visita al Shaukat Khanum Memorial Cancer Hospital en Peshawar ofreció un ejemplo de solidaridad internacional. La Agencia de la ONU para los Refugiados ha suministrado al hospital máquinas de radioterapia de alta tecnología por un valor de 710 millones de rupias (6,2 millones de dólares) para proporcionar tratamiento tanto a los refugiados como a la comunidad de acogida. El Sr. Grandi dijo que los hospitales como éste constituyen un símbolo de esperanza para miles de pacientes de cáncer que disponen de escasos recursos.

 

Gracias a la Voluntaria En Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.