Nuestra principal prioridad en Siria sigue siendo la ayuda humanitaria, menciona el Alto Comisionado

En su visita a Siria, Filippo Grandi analiza los factores que influyen en el retorno de los refugiados y comenta que en un país devastado por la guerra hay necesidades urgentes por satisfacer.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, camina por calles del suburbio oriente de Ghouta, Siria, que están llenas de cicatrices tras la batalla de Douma.
© ACNUR/Bassam Diab

Satisfacer las necesidades humanitarias urgentes de millones de personas sirias desplazadas y retornadas  dentro del país es la prioridad de la Agencia de la ONU para los Refugiados y de otras organizaciones de ayuda, dijo el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, durante su visita a Siria el día jueves.


Grandi estuvo hablando en Duma, la ciudad principal de Guta del Este, que se localiza a 10 kilómetros de la capital, Damasco. Durante años de batalla, el área fue completamente devastada, culminando en una intensa batalla cuando el gobierno retomó el control de la ciudad a principios de este año.

Miles de familias tuvieron que huir de la ciudad durante la reciente violencia y años previos de conflicto armado; actualmente, 125.000 personas viven en la zona, en comparación con una población que rondaba los 300.000 antes de la crisis.

A pesar de los edificios derrumbados y las pilas de escombros, algunos de los desplazados regresan a reconstruir sus hogares y vidas. No obstante, en vista de que muy pocas viviendas se mantuvieron en pie, y con escasos servicios básicos, Grandi advirtió que las necesidades de ayuda humanitaria en la población seguían siendo inmensas.

“Aunque mucha gente siga desplazada de sus hogares, muchos otros han regresado”, mencionó Grandi. “Ellos están tratando de vivir una vida normal entre las ruinas, con muy pocos recursos, y luchan para normalizar sus vidas, que han sido interrumpidas por tantos años de guerra”.

 “En medio de las ruinas, hay niños que necesitan ir a la escuela, que necesitan ser alimentados, necesitan vestirse”.

“En medio de las ruinas, hay niños que necesitan ir a la escuela, que necesitan ser alimentados, que necesitan vestirse”, agregó. “Lo que debemos hacer es ayudar a la gente, más allá de la política; como todos sabemos, la situación política en este conflicto es ya bastante compleja. Por el momento, las necesidades básicas son las que deben ser atendidas urgentemente”.

El conflicto de Siria, ahora en su octavo año, ha presenciado la huida de más de 5,6 millones de refugiados a otros países dentro de la región; mientras que las cifras de OCHA indican que otros 6,6 millones siguen desplazados dentro del país. En lo que va del año, más de 750.000 sirios, que antes habían sido desplazados, han vuelto a sus lugares de origen.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, se encuentra frente a unos edificios destruidos en Duma, Siria.   © ACNUR/Bassam Diab

Caminando entre las calles de Duma, el Alto Comisionado vio a los residentes, que regresaban de sus casas con palas y carretas para limpiar los escombros; también observó a los comerciantes que exhibían las berenjenas y los tomates en tiendas recién renovadas.

También estuvo con aquellos residentes que apenas podían costear lo necesario para llegar a fin de mes. Mohammad, un viudo de 75 años, dijo que su hijo y sus dos hijas fueron muy afortunadas de sobrevivir cuando un mortero golpeó su casa durante los combates, derrumbando así los pisos superiores del edificio.

Ahora ellos viven en dos de las habitaciones de la planta baja, que pudieron limpiar de escombros, y dependen de las donaciones, como colchones, mantas y artículos de cocina provistos por el ACNUR y sus vecinos. “Necesitamos todo”, dijo “Aquí no tenemos nada. Nada en absoluto”.

Además de distribuir artículos de primeros auxilios y kits para rehabilitación, ACNUR ha establecido una red de 97 centros comunitarios en todo el país para proporcionar cursos educativos y vocacionales para adultos y niños, así como servicios de protección para desplazados y ciudadanos sirios en una situación vulnerable.

“Necesitamos todo. Aquí no tenemos nada. Nada en absoluto”.

También se financió la rehabilitación de la infraestructura esencial para el lugar, como de escuelas y de clínicas de salud. El jueves, Grandi visitó una panadería y un registro civil en la ciudad de Dara’a, que fue restaurada con fondos del ACNUR.

Esta panadería da más de 200.000 hogazas por día a los locales, mientras que el registro ayuda aquellos sirios que no lograron obtener certificados de nacimiento, certificados de matrimonio y otros documentos oficiales durante años de conflicto para así obtener los documentos necesarios para acceder a servicios y a reconstruir sus vidas.

El día anterior, en Damasco, el Alto Comisionado mantuvo una amplia conversación en el Dr. Faisal Mekdad, Viceministro de Relaciones Exteriores, así como con otros funcionarios sirios de alto rango.

Grandi reconoció la declaración dada por el gobierno el mes pasado cuando dio la bienvenida a los refugiados. Tanto él como sus interlocutores coincidieron en que la repatriación de refugiados sólo puede basarse en una decisión voluntaria de parte de los refugiados, y debe llevarse a cabo en condiciones seguras y dignas, así como ser sostenible a largo plazo. Grandi mencionó a los funcionarios todo lo que los refugiados comentan al respecto de volver a sus hogares.

De acuerdo con las encuestas realizadas por ACNUR y con las entrevistas a los grupos en los países vecinos, estos incluyen la fragilidad en la situación de la seguridad en algunas partes del país, la presencia de ordenanzas sin estallar y riesgos físicos en otras zonas, así como la necesidad de la garantía de permanecer seguros al regresar y de que sus derechos serán respetados.

Para algunos, el reclutamiento militar y el miedo al castigo por haber escapado, o por haberse negado a luchar, son las principales razones que los disuaden de volver. También son mencionados algunos de los obstáculos y desafíos en lo legal, tocantes al reclamo de sus propiedades, a que se reconozcan sus documentos civiles y sus certificados de educación.

En la mayoría de los casos de los refugiados, sus casas han sido destruidas, el acceso a los servicios básicos ha sido descontinuado y, por ello, les preocupa cómo van a mantener a sus familias. Grandi resaltó que muchos de estos desafíos comienzan a ser resueltos y tratados, lo cual es muy alentador. Pero aún queda mucho por hacer.

 “Las mujeres sirias siempre hemos sido fuertes, pero ahora lo somos aún más”.

Desde los inicios del conflicto, sólo un pequeño número de refugiados ha regresado a Siria, más de 90.000 refugiados desde los países vecinos en los [últimos tres años. Desde principios de 2017, el ACNUR, agencias de la ONU y las ONG socias se han ido comprometiendo con la preparación y planificación de un eventual retorno de mayores escalas.

ACNUR ofrece apoyo a aquellos refugiados sirios que decidan regresar. Ayudan, por ejemplo, a los refugiados a obtener sus documentos, a las personas particularmente vulnerables, e identifican y encuentran soluciones para los niños huérfanos y separados de sus familias.

El Alto Comisionado también expresó durante las reuniones su preocupación por la situación en Idlib, así como la su esperanza en que la intervención militar allí “sea conducida de manera que se respeten las vidas humanas, no se comprometa a los civiles y no se creen nuevos casos de refugiados”.

Grandi también visitó un centro comunitario en el vecindario Dweila de la capital, donde conoció a Mariam Ghanoum, quien a sus 48 años tomaba un curso de formación profesional en pintura y decoración, después de haber sido desplazada de la zona rural de Damasco hace más de 7 años.

Ella mencionó que planeaba pintar su propia casa una vez que la reconstruyeran, y quizás, tras eso, establecer un negocio para pintar las otras casas reconstruidas. “Estoy aprendiendo a hacer esto para que, con suerte, pueda ganar algo de dinero, pero también para capacitarme”. También comentó lo siguiente: “Las mujeres sirias siempre hemos sido fuertes, pero ahora lo somos aún más”.

Gracias al Voluntario en Línea Alejandro Rivera por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.