En Francia, una pareja de jubilados acoge a un refugiado sudanés en su casa

Catherine y Jean-Pierre proporcionaron un espacio de paz y seguridad para un joven traumatizado por los horrores de la "Jungla".

Catherine y Jean-Pierre reciben a Assadik (izquierda), un refugiado de Sudán, en Saint-Josse. Assadik pasó meses en la jungla, el famoso campamento de Calais, antes de ser recibido por la pareja francesa.   ©  ACNUR / Aubrey Wade

SAINT-JOSSE, Francia - La generosidad de la pareja de jubilados, Catherine y Jean-Pierre Pocheron, no conoce límites. Hace veinte años, acogieron a dos niñas de Chernóbil y desde entonces han dado alojamiento o prestado su tiempo a otras personas que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino.

Catherine no sabe explicar el motivo por el cual actúan de este modo. "Así es como somos, lo llevamos en la sangre". Era natural para ellos ofrecer su habitación libre para acoger a refugiados a través de la organización francesa “Secours Catholique”. "No somos creyentes, pero estamos del lado de los que actúan, eso es todo". Unos días más tarde, un sudanés de 27 años llamado Assadik entró por la puerta.

"Llegué a Francia hace dos años", recuerda Assadik. "Pasé una noche en París y luego fui a Calais, con la esperanza de llegar a Inglaterra". El joven pasó cuatro o cinco meses en la "Jungla", el famoso campamento improvisado para migrantes y solicitantes de asilo, antes de que la organización “Secours Catholique”, preocupada por su bienestar psicológico, decidiera intervenir en su nombre.

"Cuando llegó, había estado deprimido en la Jungla", dice Catherine. "La organización nos pidió que lo acogiéramos durante una semana, para darle tiempo a recargar sus baterías. ¡Terminó quedándose durante un año y medio!”

"Seguimos nuestros sentimientos, nuestro corazón".

Para Catherine y Jean-Pierre fue imposible dejarlo volver a la vida en los páramos de Calais. "La vida allí es horrible, así que decidimos preguntarle si quería quedarse, él estuvo de acuerdo y todavía está de acuerdo… ¿eh, Assadik?”

"Seguimos nuestros sentimientos, nuestro corazón, por lo que no hicimos preguntas, pero en un primer momento nuestros hijos no estaban interesados. Escuchas muchas cosas, así que al principio tuvimos bastante cuidado", dice Catherine a sabiendas. "¡Ahora me pregunto cómo podía estar tan equivocada!". Ahora hay una confianza total entre todos los que viven en la casa. "Has visto por ti misma que él es parte de la familia", agrega, acariciándole la mejilla a Assadik.

"Para él, poder ir a la cama y dormir toda la noche sin miedo, sin temer por su seguridad, es algo nuevo". En Sudán, Assadik trabajó en la granja de sus padres hasta que la guerra lo obligó a huir del país. "Viajé solo y tardé un año y medio en llegar a Francia desde Sudán. Pasé por Chad, Libia, Italia y luego Francia".

Después de todas las dificultades, la bienvenida simple y cálida del matrimonio Pocheron fue un gran alivio. "Aquí tengo mi propia habitación, es agradable y cómoda, además, Catherine y Jean-Pierre son muy amables. Por ahora estoy bien pero me gustaría mudarme a la ciudad algún día, tal vez a París. No fui a la escuela en Sudán, pero aquí me gustaría estudiar y conseguir un buen trabajo".

 

Esta historia es parte del capítulo francés de No Stranger Place, desarrollado y fotografiado por Aubrey Wade en colaboración con ACNUR, que muestra a refugiados y las personas que los han acogido en Europa. La exhibición se podrá visitor en Ground Control en París desde el 20 de junio de 2018.

Gracias a la Voluntaria en Línea Marta Torres por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.